Soy Miguel Ángel, 4to hijo en una familia de maestros, mi madre maestra, mi padre obrero, mis hermanos y hermanas educadores y maestros y aunque alguno de ellos tiene una profesión diferente a la de ser un docente trabajan en el CuSur impartiendo clases.
En un principio tenía la inquietud de ser Trabajador Social en el campo de la psiquiatría, por razones económicas familiares pues hubo un cambio de rumbo y me enfile a ser maestro.
Soy de la primera generación con el nivel de Licenciatura en Educación Primaria del Centro Regional de Educación Normal en Cd Guzmán, y les he de decir que al principio de la carrera, como que no quería aceptar el cambio, al paso de las primeras semanas, me fui enamorando de mi carrera, al comprender que el ser educador, docente, maestro o profesor, como se le quiera llamar se lleva en la sangre y en el alma y conforme pasan los años descubro más y más lo importante y el alto grado de responsabilidad que estar frente a un grupo de alumnos de la edad que sea.
Trabaje en el medio rural en una escuela unitaria (un solo maestro cubre todas las áreas), por razones personales renuncie a la plaza, y me dedique a cubrir interinatos en distintas escuelas primarias, en donde aprendí diferentes formas de trabajar, como enfrentarme a tan distintas formas de pensar y de entender las cosas.
Tiempo después cambie de lugar de residencia a Tamazula donde tuve la oportunidad de ingresar al Colegio Sor Juana Inés de la Cruz, en donde aun laboro, y fue un cambio radical ya que de un ambiente donde existían carencias, entrar a un centro escolar el cual tiene el prestigio de ser de los mejores dentro del municipio y la exigencia era muy superior, ahí sentí que lo aprendido no era suficiente, que tenía que prepararme más, descubrir mis necesidades, antes de las de los alumnos, conocer mis limites y mis alcances, me di de frente a una realidad en donde el maestro tiene que ser por vocación y no tanto por profesión.
Empiezo a trabajar más en mí, reconocer que en que áreas me encontraba débil y reforzarme, y hacer lo más difícil, SER MAESTRO, y no solo por título o por profesión, sino de corazón, combine lo aprendido en Trabajo Social, lo aplique en el salón de clases, a ellos, deje de verlos como “alumnos” y los empecé a mirar como lo que son niños, y desde ahí empecé a disfrutar mi estancia en los grupos aprendo de ellos y aunque en ocasiones no son como yo quisiera, debo comprender que son aun niños.
Entro a laborar al CONALEP en 1995 en un área que se le denominaba “modulares” y que era para adultos que trabajaban, un cambio radical, comienzo a laborar en un área en las cual mis conocimientos no eran en su totalidad los que consideraban los programas de estudio, de nuevo otro frentazo ante una realidad, el de pronto notar que había alumnos que por su campo laborar conocían más que yo, de nuevo a replantear mis alcances y limites, perder el orgullo y preguntar a otro docente o a ellos mismos como se hacía, esto o aquello.
Se me ofreció por parte de capacitación al personal, la oportunidad de aprender más sobre informática, redes, office y demás, la cual acepte de con mucho gusto, he de ser sincero que de pronto me dio miedo el no poder entender tantos términos, que me eran desconocidos, pero con el paso del tiempo los fui aprendiendo y haciéndomelos familiares y al fin pude transmitirlos a los alumnos.
Pasa el tiempo y me cambian a los grupos regulares, ya me siento más seguro, pero aun así no me siento confiado se que necesito prepararme más y claro que lo hago, semestres más adelante se me otorgan materias más afines a mi carrera, la revisión y elaboración de tesis, materia que dio la oportunidad de estar más cerca de los alumnos y conocer sus dificultades. Platicar con ellos, convertirme no solo en un transmisor de información sino ahora si en un maestro, que tenía tiempo de escucharlos.
Comprendí que tan importante es que el docente debe estar bien consigo mismo, ya que estando bien, podrá transmitirle a sus alumnos esa calma interior que a veces tanto necesita el educando. Así que me di el tiempo de buscar la superación constante, tanto intelectual como motivacional.
Desde esos momentos mi práctica profesional ha cambiado mucho, no percibo a los alumnos como tal, sino que ahora sé que son jóvenes con grandes dificultades y muchas preguntas, que en ocasiones lo único que desean es que “alguien los escuche un momento”, el que un chico te platique, que te cuente como se siente, y que puedas darle no un consejo, pero si una sugerencia, es una satisfacción enorme, porque siento en lo personal, que eso es ser parte de ser MAESTRO.
Mi estancia en la educación media superior ha sido en lo general buena, han sido retos constantes que he ido superando uno a uno, el manejo de nuevas herramientas, la comprensión de nuevos planes curriculares, la adecuación de los objetivos del papel a la realidad laboral, ha sido duro pero muy satisfactorio. He recorrido materias tan distintas como análisis y diseño de sistemas, valores y actitudes I y II, metodología y seminario de investigación, proyección personal y profesional y en este semestre proyectos de emprendurismo e historia y geografía, y diré que en ocasiones no estoy del total acuerdo con los planes de estudio por lo saturado que se presentan, porque no dan tiempo a que el alumno comprenda en su totalidad un tema cuando ya esta otro en puerta, los tiempos tan reducidos para cubrir cada objetivo, y porque no decirlo, los contenidos tan innecesarios que se presentan en los programas, ya que sabemos que son conocimientos que el alumno “nunca va a poder aplicar en el campo laboral”, pero aun así hay que cubrirlos, darles el tiempo que otros contenidos SI lo requieren
Satisfacciones muchas, la más importante ser reconocido por ellos, los alumnos como un buen maestro y que no solo lo digan, sino que te lo demuestran dando su mejor esfuerzo dentro y fuera del plantel.
Insatisfacciones claro que las hay, cuando de pronto no tienes el apoyo para poder llevar a cabo los planes que te propones, ya sea por las autoridades o por cuestiones económicas. Pero aun así, son mucho mayores las cosas buenas que las malas, ya que gracias a ellos la mañana, cambia la tarde cambia, y lo más importante que cambio yo mismo.
En un principio tenía la inquietud de ser Trabajador Social en el campo de la psiquiatría, por razones económicas familiares pues hubo un cambio de rumbo y me enfile a ser maestro.
Soy de la primera generación con el nivel de Licenciatura en Educación Primaria del Centro Regional de Educación Normal en Cd Guzmán, y les he de decir que al principio de la carrera, como que no quería aceptar el cambio, al paso de las primeras semanas, me fui enamorando de mi carrera, al comprender que el ser educador, docente, maestro o profesor, como se le quiera llamar se lleva en la sangre y en el alma y conforme pasan los años descubro más y más lo importante y el alto grado de responsabilidad que estar frente a un grupo de alumnos de la edad que sea.
Trabaje en el medio rural en una escuela unitaria (un solo maestro cubre todas las áreas), por razones personales renuncie a la plaza, y me dedique a cubrir interinatos en distintas escuelas primarias, en donde aprendí diferentes formas de trabajar, como enfrentarme a tan distintas formas de pensar y de entender las cosas.
Tiempo después cambie de lugar de residencia a Tamazula donde tuve la oportunidad de ingresar al Colegio Sor Juana Inés de la Cruz, en donde aun laboro, y fue un cambio radical ya que de un ambiente donde existían carencias, entrar a un centro escolar el cual tiene el prestigio de ser de los mejores dentro del municipio y la exigencia era muy superior, ahí sentí que lo aprendido no era suficiente, que tenía que prepararme más, descubrir mis necesidades, antes de las de los alumnos, conocer mis limites y mis alcances, me di de frente a una realidad en donde el maestro tiene que ser por vocación y no tanto por profesión.
Empiezo a trabajar más en mí, reconocer que en que áreas me encontraba débil y reforzarme, y hacer lo más difícil, SER MAESTRO, y no solo por título o por profesión, sino de corazón, combine lo aprendido en Trabajo Social, lo aplique en el salón de clases, a ellos, deje de verlos como “alumnos” y los empecé a mirar como lo que son niños, y desde ahí empecé a disfrutar mi estancia en los grupos aprendo de ellos y aunque en ocasiones no son como yo quisiera, debo comprender que son aun niños.
Entro a laborar al CONALEP en 1995 en un área que se le denominaba “modulares” y que era para adultos que trabajaban, un cambio radical, comienzo a laborar en un área en las cual mis conocimientos no eran en su totalidad los que consideraban los programas de estudio, de nuevo otro frentazo ante una realidad, el de pronto notar que había alumnos que por su campo laborar conocían más que yo, de nuevo a replantear mis alcances y limites, perder el orgullo y preguntar a otro docente o a ellos mismos como se hacía, esto o aquello.
Se me ofreció por parte de capacitación al personal, la oportunidad de aprender más sobre informática, redes, office y demás, la cual acepte de con mucho gusto, he de ser sincero que de pronto me dio miedo el no poder entender tantos términos, que me eran desconocidos, pero con el paso del tiempo los fui aprendiendo y haciéndomelos familiares y al fin pude transmitirlos a los alumnos.
Pasa el tiempo y me cambian a los grupos regulares, ya me siento más seguro, pero aun así no me siento confiado se que necesito prepararme más y claro que lo hago, semestres más adelante se me otorgan materias más afines a mi carrera, la revisión y elaboración de tesis, materia que dio la oportunidad de estar más cerca de los alumnos y conocer sus dificultades. Platicar con ellos, convertirme no solo en un transmisor de información sino ahora si en un maestro, que tenía tiempo de escucharlos.
Comprendí que tan importante es que el docente debe estar bien consigo mismo, ya que estando bien, podrá transmitirle a sus alumnos esa calma interior que a veces tanto necesita el educando. Así que me di el tiempo de buscar la superación constante, tanto intelectual como motivacional.
Desde esos momentos mi práctica profesional ha cambiado mucho, no percibo a los alumnos como tal, sino que ahora sé que son jóvenes con grandes dificultades y muchas preguntas, que en ocasiones lo único que desean es que “alguien los escuche un momento”, el que un chico te platique, que te cuente como se siente, y que puedas darle no un consejo, pero si una sugerencia, es una satisfacción enorme, porque siento en lo personal, que eso es ser parte de ser MAESTRO.
Mi estancia en la educación media superior ha sido en lo general buena, han sido retos constantes que he ido superando uno a uno, el manejo de nuevas herramientas, la comprensión de nuevos planes curriculares, la adecuación de los objetivos del papel a la realidad laboral, ha sido duro pero muy satisfactorio. He recorrido materias tan distintas como análisis y diseño de sistemas, valores y actitudes I y II, metodología y seminario de investigación, proyección personal y profesional y en este semestre proyectos de emprendurismo e historia y geografía, y diré que en ocasiones no estoy del total acuerdo con los planes de estudio por lo saturado que se presentan, porque no dan tiempo a que el alumno comprenda en su totalidad un tema cuando ya esta otro en puerta, los tiempos tan reducidos para cubrir cada objetivo, y porque no decirlo, los contenidos tan innecesarios que se presentan en los programas, ya que sabemos que son conocimientos que el alumno “nunca va a poder aplicar en el campo laboral”, pero aun así hay que cubrirlos, darles el tiempo que otros contenidos SI lo requieren
Satisfacciones muchas, la más importante ser reconocido por ellos, los alumnos como un buen maestro y que no solo lo digan, sino que te lo demuestran dando su mejor esfuerzo dentro y fuera del plantel.
Insatisfacciones claro que las hay, cuando de pronto no tienes el apoyo para poder llevar a cabo los planes que te propones, ya sea por las autoridades o por cuestiones económicas. Pero aun así, son mucho mayores las cosas buenas que las malas, ya que gracias a ellos la mañana, cambia la tarde cambia, y lo más importante que cambio yo mismo.
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